12.1.06

 

ENERO VORAZ



VACACIONES AL LOBULO FRONTAL.

Finalmente algo parecido a las vacaciones, tiempo de recuentos para muchos, mas no para Voraz, que es un organismo establecido bajo los códigos aristocráticos del ocio y la vida frívola.

Es en estas fechas en donde el crítico profesional (aberración de la especialización de la escritura y los diversos proyectos vinculados a la comunicación) se apresta a desgarrar vestiduras por los estrenos no exhibidos durante el año, o a levantar elogiosas loas apologéticas a los filmes menos considerados, incomprendidos o simplemente tediosos, que el equipo Voraz – una suerte de familia disfuncional constituida por diversos integrantes de la Escuela de Cine de Chile – se retira a sus cuarteles de verano para dejar en reposo su lóbulo frontal y afrontar los tiempos con la lucidez del ocioso.

Como nadie se debería ganar la vida como crítico de cine sino más bien solo considerarlo un divertimento comparable al tomar un buen vino, Voraz no dejará de renovar sus páginas con esa falta de entusiasmo que nos caracteriza, pues finalmente no somos más que un grupo de escépticos entusiastas que comparten las ideas de cierto filósofo que escribió :

“SI CREEMOS TAN INGENUAMENTE EN LAS IDEAS ES PORQUE OLVIDAMOS QUE HAN SIDO CONCEBIDAS POR MAMIFEROS”.

Todos nos vamos. Cerramos la oficina y continuamos trabajando desde el tedio de las playas de Bahía. Propongo vacaciones a nuestro desesperado intento por iluminar las extraviadas percepciones de nuestros lectores y que nos dediquemos a escribir desde nuestros pequeños amores, posiblemente egoístas y estúpidos, pero al menos, intentaremos escapar a ese silencioso resentimiento que corroe a cualquiera que escribe sobre la obra de un desconocido prójimo. Pues el problema no es la crítica sino la soberbia que contiene, ese olvido de ser un simple ejercicio literario, un artefacto sofista y no un texto hermenéutico de una instancia sagrada a iluminar para un grupo de profanos.

Seamos realistas, un filme es poco más que un buen espectáculo con vocación artística, y es justamente eso lo que nos fascina y desvela, pues al escribir sobre aquellos filmes, indagamos sobre nuestra profunda superficialidad. Nada es tan profundo como la superficie y pocas cosas son tan inciertas como la piel.

MIGUEL ANGEL VIDAURRE.
EDITOR VORAZ
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